20100316

Adieu...

[La Despedida - Remedios Varo]

Muchas veces me pregunté... ¿Cuál sería la manera correcta de amarte?
Me lo cuestioné infinidad de veces, te observé demasiado y podía decir con seguridad cual sería tu siguiente movimiento. Podía saber en que instante ibas a pronunciar un sí, un no o solamente un podría ser. De la manera más atenta y con el visto bueno quedé enredada entre tanta burocracia, jamás hubo una manera correcta, ni una versión mejorada ni siquiera inédita con la cual amarte, me dí cuenta entonces que la definición de amor cambio durante el paso de los años... sorteaba tu mal humor, el modo tan hostil de apreciar la vida y el hartazgo en el que te mantenías. Jamás se me olvidará la frase: -¡Siempre te ríes! ¿Cómo puedes estar siempre así?, siento que no me tomas en serio.

Trataba de entender la facilidad con la que me evadías. Jamás lo cuestioné, lo dejé fluir... lo dejé ser.

Te amé con y sin, disfruté extrañarte, escucharte, acompañarte, besarte y abrazarte. Sabía exactamente con quien trataba cuando la prudencia se convirtió parte de tu encanto, "quizá lo que más cuenta es conocer al ser humano que vive dentro del cuerpo que ves". Te obligaste a violar una de las leyes naturales que por derecho te corresponden al ser tu miedo más grande que el amor... todo lo demás se queda, tu te vas. De la manera más extraña di en el punto exacto y apliqué mi retirada, pues no hay amor más grande que el que dejas ir cuando el viento se lo quiere llevar. La despedida fue tan corta, tan triste, fueron las 72 horas más reales de aquella semana, tal vez si hubieras visto la manera de llorarte podrías tener la respuesta a tu pregunta.

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